Siempre fui un excelente alumno en la escuela. Era lo suficientemente vivo como para hacer creer a mis profesores de que sabía todo, mientras solo había estudiado lo que ellos querían que sepa. Son dos cosas distintas. El problema es que creaba una especie de círculo vicioso, en el que los profesores creían de veras que no necesitaba aprender más.
Entonces, me encontré con situaciones particularmente graciosas, de las cuales paso a describir dos...
Cierta profesora era conocida por sus ciclotímicos dieces y unos, que los ponía tan fácil como monedas en un bondi (por decir una metáfora benevolente). Ella me quería, y yo hacía lo que necesitaba para aprobar, lo cual siempre era más que lo que hacían los demás. En una entrega de notas trimestrales...
Profe: ...y conductual: 6. Ahora Cid (yo). 10 en el primer parcial, 9 en el segundo, 10 conceptual, 10 por entrega de carpeta y 9 conductual.
Yo: ...emmm Profe... (levantando la mano) Nunca me pidió la carpeta...
Profe: ¿Cómo que no?
Yo: Nunca.
Profe: ¡Pero si recuerdo habertela firmado!
Yo: Si quiere le muestro que...
Profe: ¡BASTA! SI YO TE DIGO QUE TE FIRMÉ LA CARPETA, ES PORQUE TE LA FIRMÉ. TENÉS UN DIEZ.
Lo pensé otra vez, y tuvo sentido. Mi silencio por un diez.
La segunda fue con otra profesora que me adoraba, mientras me tomaba lección. No se había dado cuenta, pero seguía un patrón al preguntar.
Profe: ¿Cuántos cromosomas tiene el ser humano?
Yo: (Casi sin dejar terminar) 46.
Profe: Bien. ¿Y qué enfer-
Yo: (Más rápido) Síndrome de Down.
Profe: ¿Y en qué-
Yo: (Instantáneo) En el 21.
Profe: Tenés un 9.
Subestiman a los chicos, porque son chicos. Si les exigen más, alguna madre va a decir que exigen demasiado, por lo tanto, ¿para qué exigir?
=D